Casa FOA Pocito 2026
El Laboratorio de Ideas se concibe como un espacio de experimentación activa, donde
el pensamiento se manifiesta como proceso y no como resultado final.
La arquitectura acompaña esta lógica a través de un lenguaje contemporáneo y
tecnológico, en el que la espacialidad se construye a partir de recorridos fluidos, planos
continuos y superficies activas. En este contexto, la materialidad deja de cumplir un rol
meramente decorativo para convertirse en herramienta, soporte y protagonista del
proceso creativo.
El espacio se estructura a partir de un sistema combinado de superficies curvas y
superficies planas, cada una con una función específica dentro del laboratorio.
Las superficies curvas, revestidas en paneles de acero inoxidable de Cyclo, funcionan
como un dispositivo espacial y perceptual que aporta dinamismo y continuidad. El acero
inoxidable, por su condición industrial y tecnológica, refuerza la estética de laboratorio
y remite a un entorno de innovación y precisión. Su acabado continuo y reflectante
acompaña los recorridos, amplifica la luz y construye un paisaje envolvente que guía al
visitante, generando una atmósfera activa, en permanente movimiento.
En contraste, las superficies planas operan como planos de trabajo y plataformas de
experimentación. Estas se resuelven con Coverglass de VASA, un material que sintetiza
precisión, innovación y tecnología, valores centrales del concepto del espacio. El
Coverglass no se presenta como un simple revestimiento, sino como un plano activo de
uso intensivo: superficies donde se escribe, se dibuja, se superponen ideas y se produce.
Su resistencia y su cualidad visual permiten que el material se exprese en contacto
directo con la acción, reforzando la idea de un laboratorio donde los materiales están al
servicio del pensamiento.
Su aplicación en tono Cloud Dancer aporta una base neutra y luminosa que ordena
visualmente el conjunto, amplifica la luz y consolida una atmósfera clara, precisa y
contemporánea.
El laboratorio se organiza como un circuito abierto, sin un inicio ni un final definidos.
No está delimitado por tabiques, sino por la disposición estratégica del mobiliario y por
la presencia de los volúmenes curvos que contienen usos específicos. La espacialidad se
define por relaciones, no por límites físicos rígidos.
Las áreas de encuentro, reflexión y experimentación se articulan mediante el
equipamiento de Cavaletti y Giuliani, cuyas piezas livianas y móviles acompañan la
lógica flexible del proyecto, permitiendo múltiples configuraciones y promoviendo la
interacción espontánea.
Sobre el lateral izquierdo se configura un área de espera informal compuesta por
módulos de asiento orgánicos y bajos, dispuestos en secuencia paralela al recorrido
principal. Esta operación libera un corredor fluido hacia el fondo, genera micro-ámbitos
de permanencia sin interrumpir la circulación y mantiene un control visual continuo del
espacio.
En el lateral derecho, en contraposición, se consolida un sector de reunión más
estructurado, definido por una mesa longitudinal que organiza el uso y otorga
direccionalidad al conjunto. Este elemento no solo articula el espacio colaborativo, sino
que se transforma en pieza central del laboratorio.
La superficie de la mesa se resuelve con piedra natural traslúcida Cristalo, de la línea
Sensa, seleccionada por su capacidad de ser retroiluminada y revelar vetas, densidades
y texturas internas. Durante el día, la pieza se percibe como un plano pétreo noble y
sólido. Al activarse la retroiluminación, adquiere un carácter etéreo: la luz blanca fría
atraviesa parcialmente el material, enfatizando sus irregularidades y generando
profundidad visual.
El efecto buscado es evocar la presencia de un bloque de hielo macizo, donde la luz
revela la materia contenida en su interior. La mesa deja así de ser un simple soporte
funcional para convertirse en un objeto escultórico y tecnológico, que refuerza la
identidad contemporánea del espacio sin romper su unidad formal. Genera jerarquía sin
necesidad de elevarse, actuando como punto focal contenido dentro de una atmósfera
controlada y coherente.
Los nichos y zonas de pausa incorporan revestimientos acústicos Kuaiet, desarrollados
especialmente para el proyecto, que aportan control sonoro y suman una capa sensorial
al recorrido. Estos planos absorbentes equilibran la presencia tecnológica del conjunto,
generando ámbitos de concentración sin perder coherencia conceptual ni material.
El cielorraso se resuelve mediante un sistema de Barrisol blanco laqueado, que funciona
como un plano luminoso continuo. Su superficie refleja y difunde la luz de manera
homogénea, potenciando la percepción espacial y reforzando la lectura clara y ordenada
del laboratorio.
La arquitectura deja de operar como un contenedor pasivo para transformarse en una
plataforma interactiva donde los usuarios pueden producir, modificar y recibir
información en tiempo real. La pantalla interactiva táctil de 75 pulgadas, aunque
ubicada estratégicamente en el lateral derecho, extiende su influencia a todo el ambiente
gracias a su escala y a su lógica de uso, permitiendo visualización compartida desde
distintos puntos, presentaciones abiertas que involucran tanto a quienes se encuentran
en la mesa formal como en el área lounge, y dinámicas de trabajo sin necesidad de
desplazamientos físicos. Su carácter táctil elimina la dependencia de periféricos
tradicionales y favorece una experiencia intuitiva y participativa, reduciendo la distancia
entre expositor y audiencia y promoviendo un intercambio horizontal.
Complementariamente, un Wall panel compuesto por ocho TV ́s LED actúan no solo
como soporte informativo sino como elemento escenográfico y comunicacional de alto
impacto, capaz de mostrar métricas en tiempo real, generando un plano digital dinámico
visible desde múltiples ángulos que integra visualmente circulación, espera y reunión. A
esta infraestructura se suma un software interactivo que habilita un sistema de ida y
vuelta constante con los usuarios presentes, en tiempo real, transformando la
experiencia de presentación en un proceso de co-creación.
The Ideas Laboratory is conceived as a space for active experimentation, where thinking manifests as a process rather than a final result. Architecture supports this logic through a contemporary and technological language, in which spatiality is constructed from fluid paths, continuous planes, and active surfaces. In this context, materiality moves beyond a merely decorative role to become a tool, a support, and a protagonist of the creative process.
The space is structured through a combined system of curved surfaces and flat surfaces, each with a specific function within the laboratory. The curved surfaces, clad in Cyclo stainless steel panels, operate as a spatial and perceptual device that brings dynamism and continuity. Stainless steel, due to its industrial and technological nature, reinforces the laboratory aesthetic and references an environment of innovation and precision. Its continuous, reflective finish accompanies movement, amplifies light, and creates an immersive landscape that guides visitors, generating an active atmosphere in constant motion.
In contrast, the flat surfaces operate as work planes and platforms for experimentation. These are executed with Coverglass by VASA, a material that synthesizes precision, innovation, and technology—core values of the space’s concept. Coverglass is not presented as a simple cladding, but as an active, high-intensity surface: planes for writing, drawing, overlaying ideas, and producing. Its durability and visual qualities allow the material to express itself through direct contact with action, reinforcing the concept of a laboratory where materials are at the service of thought. Its application in the Cloud Dancer shade provides a neutral, luminous base that visually organizes the ensemble, amplifies light, and consolidates a clear, precise, and contemporary atmosphere.
The laboratory is organized as an open circuit, without a defined beginning or end. It is not delimited by partition walls, but by the strategic arrangement of furniture and the presence of curved volumes that contain specific uses. Spatiality is defined by relationships rather than rigid physical boundaries.
The areas for gathering, reflection, and experimentation are articulated through Cavaletti and Giuliani furniture, whose lightweight, mobile pieces align with the project’s flexible logic, allowing for multiple configurations and promoting spontaneous interaction.
On the left side, an informal waiting area is set up with low, organic seating modules arranged in sequence parallel to the main path. This operation frees up a fluid corridor toward the rear, creating micro-environments for lingering without interrupting circulation while maintaining continuous visual control of the space.
On the right side, in contrast, a more structured meeting sector is consolidated, defined by a longitudinal table that organizes the use and imparts directionality to the ensemble. This element not only articulates the collaborative space but also becomes a central piece of the laboratory.
The table surface is finished in Cristalo translucent natural stone from the Sensa line, selected for its ability to be back-lit and reveal internal veins, densities, and textures. During the day, the piece is perceived as a noble, solid stone plane. When backlighting is activated, it takes on an ethereal character: cool white light partially passes through the material, emphasizing its irregularities and generating visual depth. The intended effect is to evoke the presence of a solid block of ice, where light reveals the matter contained within. The table thus ceases to be a simple functional support to become a sculptural and technological object that reinforces the contemporary identity of the space without breaking its formal unity. It establishes hierarchy without needing to be elevated, acting as a contained focal point within a controlled and coherent atmosphere.
The niches and pause zones incorporate Kuaiet acoustic wall coverings, developed specifically for the project, which provide sound control and add a sensory layer to the path. These absorbent planes balance the technological presence of the ensemble, creating areas for focus without losing conceptual or material coherence.
The ceiling is executed with a white lacquered Barrisol system, functioning as a continuous luminous plane. Its surface reflects and diffuses light uniformly, enhancing spatial perception and reinforcing a clear, ordered reading of the laboratory.
Architecture ceases to operate as a passive container and transforms into an interactive platform where users can produce, modify, and receive information in real time. The 75-inch interactive touch screen, although strategically located on the right side, extends its influence throughout the space thanks to its scale and logic of use. It allows for shared viewing from multiple vantage points, open presentations that engage people at both the formal table and the lounge area, and collaborative dynamics without requiring physical relocation. Its touch capability eliminates reliance on traditional peripherals and promotes an intuitive, participatory experience, reducing the distance between speaker and audience and encouraging horizontal exchange.
In addition, a Wall panel composed of eight LED TVs serves not only as an information display, but as a high-impact scenographic and communication element capable of displaying real-time metrics. It creates a dynamic digital plane visible from multiple angles that visually integrates circulation, waiting, and meeting areas. This infrastructure is complemented by interactive software that enables continuous two-way engagement with present users in real time, transforming the presentation experience into a co-creation process.