Quizás sea el trabajo interconectado entre las diferentes disciplinas como la arquitectura, el
diseño interior y de productos, lo que hace único a Kengo Kuma. Quizás sea su uso de
materiales naturales y su manipulación de la luz para lograr una cuasi transparencia. Quizás
sea una conjunción de muchos factores. No lo sabemos. Pero hay algo que sí tenemos en
claro, y es que el resultado de su trabajo, es extraordinario.


Su creación más reciente es el estadio para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 que como
todos ya sabemos, fueron postergados por razones de seguridad e higiene, producto del
COVID-19. En él predominan los revestimientos de listones de madera y una fuerte
conexión con la naturaleza. Sin embargo, este arquitecto japonés no solo realiza proyectos
comerciales, también desarrolla algunos trabajos residenciales, diseño de oficinas y en
lugares culturales, como los que creó en la Cité des Arts et de la Culture en Besancon y el
nuevo Dundee del Museo V&A.


Pero algo aún más interesante en su labor, y es el diseño de muebles. Son ideados y
creados por él mismo para lograr una articulación de conceptos tanto en términos de
espacio como de narración. Sillas, mesas, sofás… hasta el más mínimo detalle se convierte
en un micro esquema arquitectónico en sí mismo.
Junto a él, y desde hace más de una década, trabaja el fabricante de muebles artesanales
Time & Style. No solo produce sus diseños personalizados, sino que también pone en
producción en serie muchos de ellos.


El primer mueble que realizaron juntos fue una silla en el año 2009, más precisamente la
silla NC, diseñada especialmente para el Nezu Café, ubicado en el Museo Nezu de Tokio.
Al año siguiente, la empresa generó, por encargo de Kuma, la silla GC para el Centro de
Investigación del Museo GC Prostho en Kasugai.


Desde ese momento, su relación se hizo inquebrantable y los diseños pasaron a ser sofás y
mesas. Incluso llegaron a desarrollar elementos para el sector de la salud como por
ejemplo, para el Hospital Verde en Tokio y el Hospital de Rehabilitación Narita, en las
afueras de la capital japonesa.


Será por todo esto que este exquisito arquitecto japonés afirma: “no me considero a mí
mismo diseñando arquitectura, sino diseñando la vida de las personas”. ¿Por qué? Para
Kuma está más que claro. Los muebles están cerca del cuerpo humano y por ende son
mucho más importantes para nuestras vidas que la misma arquitectura y, hasta en algunos
casos, el diseño de mobiliario puede llevar mucho más tiempo que el diseño arquitectónico.

Además, afirma que cuando un mueble es diferente, el espacio en su conjunto se ve
diferente y por ende se siente distinto.