Existen materiales que son pasajeros, y otros, que resultan eternos. Sin dudas, la madera
es un clásico que más allá de las tendencias siempre vuelve a estar en el centro de la
escena.
Su nobleza, durabilidad y versatilidad la convierten en uno de nuestros materiales preferidos
para implementar de alguna u otra forma en los proyectos que diseñamos. Y es justamente
su versatilidad, una de las características que la convierte en la protagonista. Se puede
implementar tanto en el interior como en el exterior, en pequeños detalles de decoración o
en grandes superficies como puertas, ventanas o pisos.


Además, si hacemos hincapié en su variabilidad de tonos, generados por el tipo de madera
(roble, algarrobo, petiribí, pinotea) es posible combinarla con cualquier estilo y color.
Por medio del “diseño biofílico”, se genera una conexión directa entre las personas y la
naturaleza en espacios interiores, tanto privados como públicos. Este tipo de diseño busca
mejorar el bienestar de los seres humanos a través del contacto directo con la naturaleza y
las formas orgánicas, evitando las líneas rectas y los espacios asépticos De este modo,
las vetas y los tonos variables de las piezas de madera pueden integrarse con plantas,
muros vivos, colores y otros materiales en bruto, potenciando el espacio diseñado con la
ventilación y la iluminación adecuadas.También, actualmente, gracias a los avances tecnológicos se ha logrado que aumente su
sostenibilidad, seguridad y eficiencia, premisas claves para cualquier proyecto
arquitectónico.


Un claro ejemplo de esto son los cambios en relación a la madera que se realizaron en el
Código Internacional de Construcción (International Building Code – IBC), entrando en
vigencia en el año 2021. ¿Qué incluyen estos cambios? Tres nuevos tipos de construcción:
edificios de máximo 18 pisos, con elementos de madera maciza cubiertos con yeso,
edificios de máximo 12 pisos, con paredes y techos de madera de masa expuesta limitada,
y edificios de máximo 9 pisos, con madera maciza expuesta resistente al fuego de 2 horas.
Por otro lado, y no menos importante, la madera aparece, para muchos gobiernos del
mundo, como una opción atractiva frente al cambio climático generado en gran parte por los
materiales y procesos que se utilizan actualmente en la construcción. La tan preciada
madera puede alcanzar menos emisiones incorporadas y operativas que el concreto y al
acero, por ejemplo. Además, la prefabricación de componentes en madera con una alta

precisión puede ofrecer envolventes altamente eficientes, mejorando el aislamiento,
ahorrando en calefacción y refrigeración, y minimizando los puentes térmicos.
Todo parece indicarnos que este material será protagonista en las construcciones futuras.
Queda en nuestras manos el gran desafío de saber utilizarlo para poder responder a las
necesidades habitacionales, sin perder la conexión inherente entre el ser humano y lo
natural.