Aunque todavía veamos muy lejano la posibilidad de que los edificios sean de un balance
cero, es decir que al final del año hayan consumido la misma energía que produjeron,
existen numerosas tendencias arquitectónicas que trabajan para que ese futuro no sea tan
utópico.


Teniendo presente que el interior de una casa genera un 20% de la contaminación
ambiental, la Arquitectura Passivhaus, del alemán, pasiva, busca reducir en un 70% las
necesidades de calefacción y refrigeración de una casa o edificio. La energía suplementaria
que se requeriría, se cubriría con energías renovables. ¿No es fantástico? No solo se
convertiría en una construcción con un costo energético bajo para el planeta, sino también
para el propietario.


Pero, ¿cómo se lograría esto? Lo primero que hay que saber es que esta arquitectura no
hace foco en ningún tipo de material ni producto ni estilo, sino que supone la optimización
de los recursos existentes por medio de técnicas pasivas, como por ejemplo una orientación
correcta de las ventanas para aprovechar el sol cuando están cerradas y la ventilación
natural al estar abiertas, tener un riguroso control de infiltraciones y garantizar la máxima
calidad del aire interior.


Dos ejemplos de este tipo de construcciones pasivas están ubicadas en España. Una se
trata de la vivienda Assyce-Ecoholística en Granada, la primera en tener este tipo de
certificación. La otra, es la Torre Bolueta, ubicada en Bilbao, con una altura de 88 metros y
creada por VArquitectos.
¿Te gustaría sumarte a esta tendencia sin tener la necesidad de construir una casa nueva?
Te dejamos algunas recomendaciones para que puedas aplicar y conseguir un gran ahorro
energético:
1. Evitá cubrir la calefacción con ropa para secar más rápido o con muebles adelante.
2. Utilizá paneles reflectantes o papel de aluminio en la parte trasera de los artefactos
para prevenir que el calor se fugue.
3. Si podés usar la luz natural, no prendas la artificial. Es una gran consumidora y la
mayoría de las veces tenemos prendidas las luces porque sí.
4. Recordá ventilar muy bien tu casa para permitir la alimentación permanente de aire
fresco y la eficaz recuperación de calor del aire de salida.
5. Te aconsejamos tener ventanas de triple vidrio y marcos altamente aislantes.
También, podés usar cortinas bien gruesas es una herramienta muy interesante.
6. No te olvides de sellar grietas y huecos por las que pueda entrar frío. Según los
expertos, el aire que entra por ahí equivale a una ventana de 1,5 x 1 metro abierta
continuamente. ¿Lo sabías?